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Cuaderno de campo para ajo

Cómo llevar el cuaderno de campo y el registro de fitosanitarios en un cultivo de ajo, con las fechas de la normativa que aplican.

Por el equipo de Mi Campo con IA · Almería

El ajo es una amarilidácea (antes clasificada entre las liliáceas) que en España se cultiva sobre todo en aire libre, un solo ciclo al año, casi siempre con riego de apoyo por aspersión. En ajo la semilla es un diente de la cosecha anterior, y por ahí viajan el nematodo y las virosis: anotar origen y lote de la semilla plantada vale oro cuando algo falla en primavera. Como los últimos tratamientos quedan cerca del arranque, la fecha exacta de cada aplicación es la que sostiene el plazo de seguridad. Y si vendes bajo la IGP, la trazabilidad por lotes no es un extra: te la pide el consejo regulador.

Ciclo y campaña

Castilla-La Mancha concentra la mayor parte del ajo español, con Las Pedroñeras (Cuenca) como capital del ajo morado, que tiene IGP propia. El diente se planta entre finales de otoño y enero según tipo y zona —el violeta antes, el morado en pleno invierno— y se arranca entre junio y julio. Córdoba y Castilla y León completan el grueso del mapa.

Qué se vigila habitualmente en ajo

En este cultivo lo que suele estar bajo seguimiento es roya, podredumbre blanca, fusariosis, nematodo de los tallos y trips. Cada intervención que hagas por cualquiera de estos motivos debe quedar anotada con su fecha y su motivo — el motivo es un campo obligatorio del registro, no un adorno.

Cuántos apuntes genera

Un solo ciclo, pero una primavera densa: herbicidas, fungicidas y riegos se acumulan entre febrero y mayo. Tras el arranque, los apuntes cambian de sitio: lotes, calibres y jornales de almacén.

La campaña que no acaba en julio

El ajo se arranca una vez, pero se trabaja durante meses: secado en campo o en secadero, corte de tallo y raíces, pelado, calibrado y enristrado o envasado. Es de los cultivos con más mano de obra por hectárea, y buena parte concentrada en el almacén; esas cuadrillas también generan papeles: jornales, partes de trabajo y salidas de género por partidas.

Para el cuaderno esto tiene una consecuencia práctica: la mitad de la historia de tu ajo ocurre después de la recolección. Apuntar qué lote salió de qué parcela te permite responder a un comprador —o al control de la IGP— sin tirar de la memoria de nadie.

Lo que no puede faltar en cada anotación

Sobre el calendario y los umbrales de la normativa, lo tienes desglosado en qué es el cuaderno digital (CUE) y en el registro de fitosanitarios desde 2027.

Cómo se registra con Mi Campo

Puedes anotarlo dictándolo al móvil, con cobertura, o escribiéndolo. Si en tu parcela de ajo no hay señal, escríbelo a mano: se guarda en el móvil y se sube al abrir la app con cobertura. Si aparece en la lista, está guardado. Mi Campo no está dado de alta como cuaderno comercial ni conectado al SIEX: si buscas una app que envíe el registro por ti, mira la comparativa de apps de cuaderno de campo.

Sobre dosis, productos autorizados y plazos de seguridad en ajo: manda la etiqueta del producto y tu asesor técnico. En esta página no vas a encontrar recomendaciones de dosis ni de materia activa, porque no sería responsable darlas.

Pruébalo sin registrarte

Mi Campo es gratis para agricultores y sin publicidad. El botón abre la app con una explotación de ejemplo, sin crear cuenta: apunta un gasto, mira el registro de tratamientos o las horas de la cuadrilla.

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